28 de agosto de 2014

Ajeno

Hay algo que me mira pero no lo veo, sus ojos afilados tocan mi espalda, siento la carne a punto de rasgarse y en la nuca su aliento. En ese arbusto negro detrás de mí está esperando quieto; ningún ave se posa en sus ramas, alrededor no hay mariposas ni insectos, el aire no lo toca, contengo el aliento. Sé que va a venir a buscarme, tengo miedo. Ya no está en el árbol ahora lo tengo dentro, le estoy dando forma, alimentándolo con los terrores de lo que desconocemos. Está viviendo en mi sueño, ya es real, puede olerte y acariciarte el pelo. Ahora te está tocando el hombro derecho.