30 de octubre de 2013

Réquiem

A la hora de morir
quiero que sepas que voy a pensarte;
traeré del recuerdo
aquel abrazo en el que lloramos,
la primera vez que nos vimos sinceros,
la última vez que toqué tu mano.

A la hora de morir
si parto primero,
te pido
no me extrañes;
te estaré esperando en la terraza con soles,
vestida de enero
con el corazón palpitando.

A la hora de morir
si no estás aquí,
soñaré que me estás buscando;
a un paso del otro lado,
en una playa cubierta de estrellas
con una luna de almíbar
y los pies descalzos.

Cuando ya no estemos aquí
y hayamos muerto hasta en el sueño,
espero encontrarte en algún rincón del cielo,
vagando las horas,
riendo.


Victoria Montes