1 de mayo de 2014

Llueve la pachamama

Lluvia
que con furia golpeas,
quiebra el asfalto
y el denso cemento,
deja que los poros
de esta pachamama herida
te beban.

Lava la sangre,
que renazca
el pueblo nativo,
que el campo verde florezca
engullendo tanta codicia,
tanta falta de ganas,
tanto vicio.

Lluvia
que empapas con ansias,
trae el viento
y las lanzas de plata,
golpéanos con fuerza;
somos la causa
de tanto dolor,
los responsables
de tanto daño
sobre la tierra.

Pachamama seguimos
respirando tu aire,
cortando tus venas,
escupiendo
sobre el vasto suelo
que nos alimenta.

Lluvia
lávame la cara
que me da tanta vergüenza
mirarme en el espejo
y ver,
que soy parte
de la raza que te asesina,
te destruye a cada paso
por el enfermo deseo
de sentir poder,
de dominar un mundo en ruinas
y masticar la carne
de las minorías
que aun resistimos.

Lluvia
ya no ceses nunca,
deja que el agua bañe
las ciudades tristes,
llévate en tu corriente
tanto egoísmo,
siembra en los corazones
el fruto de tu canción.


Victoria Montes