29 de mayo de 2014

Revolución

Está tan quieto.
Creo que va a matarme un ángel
vestido de cazador.
Está tan callado el viento
que el miedo me toca las piernas;
la bandera de hule no vuela
se pega a la cara y oprime
la lucha del vencedor.


Respiro en el aire el peligro,
los marginados se han levantado
contra los otros marginados;
desde el palco miran los ricos
como la sangre se vierte,
y se ríen ajenos
mientras beben el vino.

Victoria Montes